Empequeñeciendome

Enpequeñeciendome

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Llego justo a tiempo de la estación de autobuses a mi clase de Zumba que está a punto de comenzar: ¡Sé feliz! ¡Inspira! ¡Motiva! Soy tan bueno en eso, me repito a mí mismo. Cuando bailo, soy un verdadero líder, me transformo en una versión moderna de He-Man bailarín con más ropa y el cabello menos rubio. Pero al igual que él, quizá tenga a un cobarde príncipe Adam dentro de mí (Sin albur, ¡je je!). “¡Buenos días señoras! la clase va a empezar! ¡Es hora de bailar, Azúcar!
Inicio la clase con una canción latina muy ad-hoc “Fiesta Bajo el Sol“. Mientras, estoy recordando lo que ocurrió el pasado fin de semana. Mi ex Kat volvió a Vallarta en busca de unos papeles que se le olvidaron en La Maison Du Tango (Alias mi casa) y que ella necesitaba para su trabajo en línea. Me sentí ansioso. Desde sus blogs anteriores tuve la sensación de que estaba adaptándose tan bien a su nueva vida en el santuario y que lo último que necesitaba era que yo irrumpiera en su vida por mi deseo de verla. El plan original que tenía era ir durante semana santa por una semana al santuario en el que vive y además de verla, indagar un poco en las sesiones de despertar que ofrecen además de pasar tiempo conmigo mismo sin internet ni comodidades. Ya tenía el espacio en mi agenda. Sin embargo, nunca hice contacto con sus maestros para agendar mi visita. Las chicas de la clase están pasádola difícil mientras las bajo en una especie de grand-plié en segunda mientras trabajan sus bíceps y sus pantorrillas. No pueden mantener esa posición. Yo también no estoy seguro si puedo mantenerme dando una clase de Zumba mientras mi mente está en otra parte.

Es hora del Merengue. Nos divertimos mientras hacemos algunos movimientos del brazo que requieren su concentración total para hacerlos. Sigo haciendo los movimientos y les sonrió mientras mi mente está fuera de foco y se remonta al pasado domingo. Después de una larga fiesta en la despedida de Kenia y en el cumpleaños de Sujel durante el sábado por la noche, todavía fuí a correr la carrera de 5 kilometros de Grupo Acir el domingo temprano. Fuí con Nanuk (Mi perro ahora, ex compañero de vida de Kathleen). Nanuk necesita correr para quemar su energía y la ansiedad que siempre trae. Yo necesito correr para quemar mis demonios internos.

“Acariciame y Sienteme tan dentro de tu piel, envuélveme en tu cuerpo por favor” Ahora estamos bailando esta canción que habla de una chica que quiere ser tocada y recibir un abrazo. Mi mente todavía está en el domingo pasado cinco minutos antes de que llegara Kat a la casa. ¿Debería abrazarla como parte de un saludo? Tal vez no, ya que debo de poner una distancia saludable entre nosotros. Pero creo se sentirá incómodo saludarla con un frío apretón de manos, estilo canadiense! ¡Tengo una solución! Voy a preparar el desayuno para ella y así la mesa, el horno y los frijolitos crearán una especie de pared culinaria imaginaria entre ella y yo además de que seguiré mostrándome hospitalario. Kat llegó. Nanuk la tuvo más fácil. El sólo vino, moviendo la cola y le brincó. Los perros siempre tienen menos dificultades para decidir que hacer que nosotros los seres humanos. Tango (mi gato, el dueño de casa) también quiere venir a saludarla, pero todavía le tiene mucho miedo a Nanuk. “¡Acariciame! ¡Olvídate del tiempo y del ayer!” Sí, todavía estamos bailando cumbia y tenemos ganas de ser tocados.

Swing, Samba, Salsa: Las alumnas están entrando en la parte dura de la clase. Recuerdo que la primera hora de llegada de Kat fué la parte más difícil. Ella vino y me dijo todo lo que estaba planeando decirme por días. Yo expliqué sólo las razones nivel superficial de por qué yo no entré en contacto con ellos. En primer lugar porque ella me pidió que no me pusiera en contacto con ella, que la contactara a través de sus maestros y eso como que me dió pa’bajo. En segundo lugar, le mencioné que hace 4 días tuve un sueño donde me encontré con una niña pequeña de Tomatlán que me dijo que ella había vuelto con Secoya (Un árbol muy grande, el ex de Kat, un miembro de Soulfullheart). Ella respondió que eso estaba lejos de ser cierto, esa niña imaginaria debe estar mal. Le dije que tenía muchas ganas de pasar un fin de semana sin computadoras, sin tráfico, sin ruido y que estar con Soulfullheart podría ser lo que necesito, pero que no sabía si ya sentía yo una especie de rechazo. “Debería haber luchado por ella” al igual que las damas están luchando ahora para terminar la clase.

Le toca el turno de cantar a Taylor Swift para la clase. Ella canta “Shake it off” (Sacúdetelo de encima) para las señoras que se divierten ahora chocando sus pompas entre ellas. “Shake It Off” es lo que Kat y yo necesitabamos después de que ella encontró sus papeles y de la tensión de la primer hora. Fuimos en silencio a tomar una cerveza al centro. Después, le compré un helado napolitano y nos sentamos en el Malecón, cerca del ritual que realizan sin miedo los Voladores de Papantla. Después de un largo silencio, dije. “Bueno, podemos tener una conversación profunda, tú eres experta en el tema. ¡Toma la iniciativa!” Ella contestó que no era una experto.

“Rumba en Moscu” Tengo que desconectar mi cerebro de sus viajes por el tiempo por un tiempo ya que esta canción me requiere un esfuerzo extra. La rutina de esta canción de danza rusa tiene muchos cambios difíciles de dirección y tengo que anticipar con mucha antelación los movimientos para poder coordinarlos con las alumnas. La canción termina, ahora bailamos un belly dance. Mi cerebro se remonta al domingo en el Malecón. Ahora estoy sentado en el malecón. Mi helado ha terminado. Los bailarines de Papantla aún están girando en el aire. Los turistas están pasando por mi lugar y quizá me observan. No me importa. Estoy llorando. Mi conversación “profunda” con Kat llevó hasta una de mis principales razones de por qué bailo. Bailar fue el primer lugar donde aprendí a ser fuerte y ha no empequeñecerme. Ha habido muchos momentos en mi vida en que me he sentido empequeñecido, al igual que Mario Bros se empequeñece cuando es mordido por un Goompa. He tenido muchos momentos en mi vida, con mi familia, en la universidad, trabajando como ingeniero, tomando decisiones en la vida, con las mujeres, etc, en las que simplemente me encogen por inseguridad. He tenido ya este tipo de conversaciones con mi madre que por cierto ella cree que en parte fué culpa de su sobreprotección. Pero ahora siento esta sensación en un contexto muy diferente: La razón principal por la que no hice nada para cumplir y agendar para ir con Kathleen en el santuario era porque yo me empequeñecí. La razón principal por la que no quiero dejar de baile jamás se debe a que es la única manera de que no me siento empequeñecido. No soy el mejor bailarín, pero la versión más fuerte de mi mismo es cuando bailo. Bailando, me atrevo a hacer más, en frente de las multitudes, inspirando, haciendo que la gente cambie a través del baile para ser mejor. En ese momento, reconocí que el temor a empequeñecerme aún no ha dejado que me convierta en el hombre que puedo ser, aún sin bailar. Eso me hizo sentir vulnerable. Así que ahí estaba yo, llorando en el malecón. Sonreí para Kat y a manera de conclusión le digo: “! Bueno, yo te pedí una conversación profunda y lo conseguí!. ¡Ya ves, eres una experto”

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Ahora estamos haciendo el enfriamiento con una canción llamada “Plush”. Siempre es bueno estirar los músculos al terminar una clase de Zumba. Siempre es agradable terminar una conversación profunda con un abrazo y así lo hicimos. “Kat, tú eres la experta en tener conversaciones profundas pero yo sigo siendo el experto aquí en abrazos y en guiar con el cuerpo” Así que tuvimos un abrazo profundo y algunos besos. Ninguno de nosotros se esperaba esto. Para ambos, la pasada relación había terminado y no había futuro para nosotros. Yo quiero seguir viviendo en Puerto Vallarta y ella quiere vivir conectada a sí misma y a la naturaleza en el remoto santuario. Pero bueno, ella está interesada en el verdadero Israel, no sólo en mi faceta de baile de mí y eso es ya mucho para mí. Tengo muchas cosas en mi cabeza, además de la danza.

Me desperté esta mañana pensando que tengo que atreverme a explorar nuevas posibilidades. Ya me he atrevido a hacer este tipo de cambios drásticos en mi vida como cuando me fuí a vivir a la India, y fue incluso más loco y radical. Manejo para llevar a Kat a la estación de autobuses y los dos mientras vamos pensando que hay esperanza. Tal vez ni siquiera estamos destinados a estar juntos, pero tengo que ir allí al santuario y sentir las razones más enraizadas de porque me empequeñezco y superarlo. Creo que ya tengo un propósito en la danza, pero esto me va a ayudar a tener una vida más feliz en otro sitio. Después de dejar a Kat en la estación de autobuses, ahora estoy conduciendo a mi clase de Zumba.

¡Es hora de bailar, Azúcar!

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