Aventón

Hace unos noches, Kathleen y yo nos disponiamos a ir un rato a echar el danzón a La Bode. Mientras abría las puertas del vehículo y atendía una llamada, una chica jóven de entre 16 o 18 años se aproxima y me pregunta sobre como tomar un camión hacia el KFC de la Medina Ascencio. Un poco enmimismado con la conversación telefónica le doy vagas señas sobre como abordar el bus. Nos da las gracias y continúa su marcha solitaria.

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Después de la llamada le comento a Kathleen que quizá le hubieramos podido dar ride ya que ibamos a pasar por ahí. La vemos en la esquina y Kathleen sugiere que es ya muy noche y es mejor darle ride. Paramos y le ofrecemos ride, el cual acepta gustosa.

Durante el trayecto, la chica le hace algunas preguntas a Kathleen y se muestra bastante interesada por los origenes de Kat y por las mascotas que le contamos que tenemos. Ella nos comenta que tiene una bebé. Agrega que no conoce el vecindario ya que vino por primera vez a dejar a su hija, que nunca la había dejado sóla, que incluso lloró un poco al dejarla, pero que va a una entrevista de trabajo.

Sorprendido, le pregunto sin meditarlo demasiado si acaso va tan noche a una entrevista de trabajo en un restaurant como KFC. Nos comenta que en realidad va a una entrevista a un club nocturno. Le pregunto que si va al Strana, el primer antro que se me ocurre por ahí. Me comenta tratando de sonar casual que va al Prestige. Kathleen no percibe exactamente la situación de la chica ya que no conoce el lugar pero yo enseguida sé de lo que va.
Agrega que está nerviosa por la entrevista. La tranquilizo diciendole que es sólo una entrevista y que no se intimide, que al final ella tiene la decisión de trabajar o no hay. Pienso para mis adentros que hay muchas opciones, un poco menos redituables, pero las hay. Omito decir eso.

Casi al mismo tiempo que pienso sugerirle dejarla media cuadra después ella me pide dejarla media cuadra después. Comenta su preocupación por el maquillaje. Le sugiero dejarla en el vecino Burger King para que se cheque en algún espejo.

Al bajar nos pregunta si tenemos hijos. Respondemos que no y nos da un consejo final antes de irse: “No tengan hijos aún. Quedense con sus animalitos.”

Ya sólos le explico a Kathleen que el Prestige el lugar al que iba la monita es un table dance. Platicamos un rato al respecto y al final Kathleen concluye que qué bueno que le mostramos a la chica algo de amor al haberle dado un aventón….

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