Con la Danza hasta el cuello

Con la Danza hasta el cuello
Israel Andalón

¡Con la danza hasta el cuello!
¡Con la danza hasta el cuello!

Hoy 29 de Abril se celebra el Día Internacional de la Danza. Para los ajenos a esto, suena a uno de esos tantos días que la UNESCO decidió dedicar a cosas sin sentido. Para todos los que hemos decidido dedicarnos a esto, pese a todas las dificultades, cobra un nuevo significado.

Existe una frase que dijo la pionera de la danza contemporánea Martha Graham cuando le preguntaron porque decidió dedicarse a esto. Ella contesto “Tú no eliges dedicarte a la danza. La danza es la que te escoge a ti.” En mi caso hay mucho de razón de ello. Yo no fuí un niño al que le gustara bailar, ni siquiera escuchaba música. Una larga cadena de eventos desafortunados (o afortunados) fueron las que me pusieron en el camino de la danza. Yo era un jóven tímido, ensimismado en mis fantasías internas, pero quizá por eso, con una gran necesidad de comunicar cosas a través del arte.

Y así, empecé a hacer varias cosas artísticas hasta que terminé bailando. Primero como un hobbie, luego como una manera de ser popular ya que se me daba eso de ser el bailador de las fiestas, luego como una necesidad; necesidad que me orillo a matricularme en la carrera de danza contemporánea del INBA. Posteriormente, y haciendole caso a mi Yo racional, fué sólo un sueño guajiro que tuve que abandonar por hacerle caso a mi razón. Tenía una beca para estudiar una ingeniería en una muy buena universidad, como lo iba a dejar así nomás. Si las ingenierías eran las carreras del futuro.

Pero la semilla ya estaba sembrada y pese a la cantidad de horas que exigía mi carrera de Ingeniería Electrónica, de alguna manera yo siempre pasaba más horas bailando, ensayando, en presentaciones, tomando clases con nuevos maestros, dando clases de manera regular e involucrandome en proyectos de danza. Desde ese entonces sacrifiqué lo que un jóven sacrifica en esa época: horas de sueño, salidas con los amigos al cine, al antro, etc; andar de ligue, etc. Nunca fuí consciente de esa importancia que ya tenía la danza para mi. Si alguien me hubiera preguntado en ese entonces, les hubiera dicho “es sólo uno más de mis hobbies, nada serio.”

Cuando me gradué, me las ingeníe para seguir dando clases y bailando en diferentes grupos mientras ejercía la Ingeniería. Aún y en ese entonces, seguía siendo “Sólo un hobbie” me repetía a mi mismo.

Algunos años más tarde, se me presentó la oportunidad de abrir una escuela de danza y de fitness en Puerto Vallarta. Y desde ese entonces ya habían voces que trataban de tumbarme y que incluso me hacían dudar “¿Qué no era nada más un hobbie?“, “¡No eres lo suficientemente bueno!“, “Nadie te conoce en Vallarta“, “¡Dedicarte a bailar no es negocio!” Creo que si la gente decidieramos hacerle caso a esas voces, nunca nadie emprendería nada.

Y pese a esas voces, pese a que yo no era lo suficientemente bueno, pese a que yo era un desconocido en Vallarta, pese a que una academia no es un negocio, etc, fuimos un éxito desde que recién empezamos. Hubo equivocaciones, hubo errores; pero también hubo mucha planeación y estrategia, nos asesoramos con expertos, tuvimos muchos éxitos, ganamos premios y trofeos y lo que es más trascendente para mi, tocamos corazones, cambiamos la vida de varias personas para bien a través de la danza. Incluso algunas de estas personas se volvieron bailarines profesionales, o maestros de alguna disciplina o conocieron al amor de su vida bailando. Eso para mi es una gran satisfacción que nunca hubiera podido lograr en un trabajo de oficina de 9 a 5pm.

Lo anterior es una retrospección obligada debido a los últimos acontecimientos ocurridos donde nos quedamos de la noche a la mañana sin espacio para nuestra academia. Errores de mi parte, el clima de incertidumbre y la competencia desesperada por subsistir que se vive en Vallarta y en México, ganas de fregar de algunos de los que tienen el dinero en el bolsillo; una gran serie de cosas que en conjunto me pusieron en esta situación y nos obligaron a cerrar abruptamente.

Pero a pesar de mi facha de pesimista, soy un poco optimista y si me conocen saben que me gusta sonreir. La vida del empresario y del bailarín es una montañana rusa, y sólo me tocó estar en este momento en la bajada. Pero es en la bajada cuando te das cuenta de cuales son tus debilidades, quienes son los alumnos, maestros o amigos con los que no podrás contar, que errores no debes volver a cometer. Es como tener la oportunidad de borrar el pizarrón y dibujar de nuevo.  Ya con este peso menos de encima, será un poco más facil intentar subir la pendiente cuesta arriba de la montaña rusa. Cuando tienes la soga hasta el cuello, es cuando más duele, pero es cuando más aprendes.

Si hubiera tomado el camino del profesionista asalariado de 9 a 5pm con seguro médico y aguinaldo quiza no tendría la incertidumbre sobre mi futuro que tengo en este momento, pero tampoco hubiera logrado trascender aunque sea fugazmente en las vidas de los más de 1000 alumnos que he tenido y las más de 20,000 personas que me han visto por ahí bailar en algún lado durante casi 17 años en por lo menos 3 países distintos. Estos números no los digo para presumir, los digo para echarme animos para seguir adelante. Porque esto de salir del pantano no lo debo hacer sólo por mi, si no por la gente que ha seguido mis pasos, la gente que aún confía en mi y por toda esa gente que en un futuro puede hacer cosas positivas y trascender gracias a lo que yo fugazmente pueda transmitirles.

Si hay alguien por aquí leyendome que me quería ver quemado y hundido, lamento informarles que no es la primera vez que he estado en el pantano y salido de él. Y para todos los alumnos, maestros, compañeros, vecinos, familiares y amigos que están aquí presentes física o virtualmente muchas gracias. Para los bailarines que se sienten con la soga hasta el cuello así como yo en este momento, los invito a que sigan adelante, y si dan un paso atrás es porque solo van a hacer un chassé y tomar vuelo para hacer un grand jeté. Contrario a la creéncia popular, los bailarines sabemos que nadie escogió el camino de la danza porque fuera fácil o se fueran a hacer millonarios. Lo escogimos precisamente porque era el camino que no venía en la guía de vidas planeadas.

¡Yo no elegí bailar, la danza me hizo un llamado y yo le hice caso!

¡Feliz Día Internacional de la Danza!

Danza al Cuello
Danza al Cuello
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