La Mujer y La Danza

Daphne Moerk (Proimpulso) Fotografía: José Campos
Daphne Moerk (Proimpulso)
Fotografía: José Campos

Es difícil contradecir lo que el coreógrafo ruso George Balanchine alguna vez dijo “танцулька женщина” que traducido quiere decir “La Danza es Mujer”.  Podemos echar a volar nuestra imaginación a través del tiempo y del espacio y empezar por aquellas sacerdotisas egipcias o hindús que bailando conectaban el mundo terrenal y el espiritual y que han sido inmortalizadas en pinturas sobre tumbas del 3,300 a.C.  Podemos continuar a lo largo del globo con imágenes de bailarinas árabes o hawaianas moviendo las caderas; mujeres tarahumaras danzando el Tuburí para pedirle a los dioses que pare de llover, japonesas haciendo gala de concentración mientras hacen danza Butoh,  el refinado cuerpo de baile del ballet de Giselle, bailarinas clown haciendo danza aérea para el Cirque Du Soleil ó la malvada sensualidad del Cisne Negro de moda ahora con la interpretación de Natalie Portman. En muchas comunidades mexicanas y de todo el mundo contemporáneas incluso, esto de que la “danza es mujer” llega al extremo de considerar femenino a todo aquel hombre que encuentre en el baile una pasión.

Lo más curioso del asunto es que antiguamente y por muchos siglos, fue exactamente al revés, la danza era un asunto exclusivo de hombres. En los antiguos Kabukis (teatros) japoneses o en la Ópera de Beijing estaba mortalmente prohibido que las mujeres bailaran en escena.  Y mientras en la campiña francesa, las mujeres bailaban en ferias y Quermeses, en la corte francesa de Luis XIII y Luis XIV y durante los inicios del ballet clásico, las mujeres fueron excluidas completamente de la danza profesional. Los personajes femeninos de las obras del ballet clásico que fueron escritas y que perduran hasta nuestros tiempos debían ser interpretadas por bailarines vestidos de mujer.

 

Sin embargo durante el siglo XVIII, la mujer se subió al escenario y brillo, eclipsando a las estrellas masculinas. En muchas ocasiones incluso, los roles de hombre fueron sustituidos (hasta la fecha) por mujeres disfrazadas. Marie Taglioni (Suecia/Italia),  Anna Pávlova (Rusia), Margot Fonteyn (Inglaterra), Alicia Alonso (Cuba) , Samia Gamal (Egipto) O Isadora Duncan (USA) son algunas de las famosas mujeres que durante el siglo XIX y principios del XX bailaron y sentaron las bases de los distintos tipos de danza que tenemos hoy.

 

José Martí, escritor cubano, alguna vez dijo: “Después de ver bailar a una mujer, nos damos cuenta que por algo le dio la Naturaleza y Dios el don de traer la vida, ¡Porque Mujer es Vida… y Vida es Danza!”

Israel Andalón

Bibliografía:

 

 

 

 

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